domingo, 10 de junio de 2012
Nuevo día
Las alcantarillas rebosan todo tipo de basuras, el agua no
hace más que empeorar la situación, el olor es imposible enmascararlo. La
ciudad ha alcanzado a su límite y aunque la gente se dé cuenta nadie hace nada
para remediarlo. El mundo ha llegado a un caos que lo hace irreconocible.
Las paredes están llenas de pintadas protestando por todo.
Hemos llegado a un punto en que no hay nada bueno en el mundo. Los del
ayuntamiento pasan completamente de limpiarlas ya y pintan sobre ellas una vez
cada seis meses o así.
La gente que tiene el terrible vicio del tabaco se esconde
en rincones oscuros y llenos de meados. Hace tiempo que el tabaco es tan ilegal
como el hachís o la cocaína. El alcohol se sigue vendiendo por litros. El
cannabis es legal en medio mundo.
Un niño se cruza con un hombre de mediana edad y pide
disculpas para más tarde salir corriendo de allí. Un viejo truco de carterista.
¿Por qué la gente sigue picando?
Lástima que cuando el pequeño pillastre rubio y lleno de
pecas mira la cartera la encuentre vacía. En el mundo en el que vivimos la
gente que pasea alegremente por la calle es la gente que ya no tiene dinero
para vivir.
Vuelve a mirar la cartera por si acaso alguna moneda se ha
colado en un agujero de la misma. Nada. Sólo un par de fotos viejas de un niño
y una niña de pelo moreno y ojos azules que sonríen al fotógrafo, la niña tiene
coletas, el niño un diente mellado. Tira la cartera al suelo se sacude las
manos y sigue andando mientras refunfuña.
Al cruzar la esquina una chica pide limosna. Hace semanas
que no le dan, pero todavía no quiere prostituirse, cree que es su última
opción y no quiere tener que utilizarla. Pide si existe algún Dios allí arriba
que acabe con su vida ya, o que al menos no le culpe si decide acabarla ella
misma.

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