domingo, 10 de junio de 2012
Camarada nocturno
Tumbada boca arriba miró de reojo a la persona que estaba acostada a su lado. No
recordaba nada de la noche anterior a excepción de una serie de gritos…
Femeninos. Con miedo de encontrarse cualquier cosa bajo las sábanas levantó con
la mano izquierda la tela para ver qué era exactamente su compañero de lecho. Se
llevó las manos a la cara y suspiró resignada. Hubiera preferido que los gritos
fuesen de mujer, definitivamente.

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